26 jun. 2008

Cortometraje 'La Baja del Secreto' (vídeo)


"La Baja del Secreto", de Tanausú San Ginés Duarte, ha ganado el 1º Premio de la fase insular del IV Certamen de Cortometrajes de La Caja de Canarias- Canarias Rueda en Titerogakat-Lanzarote. El cortometraje, que retrata un episodio histórico sucedido en Gomera en 1488 durante el transcurso de la Conquista de la isla por los europeos. 

2 jun. 2008

OPINIÓN: Que Sandokán nos salve

Después de la resaca del Día de Canarias, donde a “la gente que vive en Canarias” se nos dan 24 horas para sentirnos orgullosos de nuestra residencia y de nuestros convivientes -siguiendo la lógica “nacionalista” de Paulino Rivero-, algunos “residentes” reflexionamos sobre lo que esto significa y cuál es la situación actual de nuestra “nacionalidad”.



Entrecomillo nacionalidad porque es una palabra que le he oído a ciertos elementos, y creo que no toda “la gente que vive en Canarias” entiende igual este sentimiento. Compréndanme: cuando he visto a mi compatriota Tomás Padrón hablando de independencia y nacionalismo, creí que el vino de El Golfo que estaba tomando tenía efectos secundarios alucinógenos. No les digo nada ya cuando abrí el periódico y leí la editorial de El Día, donde se elogiaba la figura de nuestros antepasados por haber defendido la patria contra los invasores españoles. Más tarde, las declaraciones de Zerolo me hicieron pensar si esto era consecuencia de algún exceso en esas fiestas que organizan periodistas y políticos tras los congresos de CC. Menos mal que Elfidio Alonso no dijo nada… ese no cambia.

Todos esos que, escasos años atrás, paseaban pendones o elogiaban cargas policiales a “jóvenes radicales”, ahora resulta que son de los nuestros. De milagro el Señor Mardones no se declaró independentista, quizás por respeto hacia los familiares del ex-compañero Javier Fernández Quesada.

Ahora está de moda en los actos oficiales de CC exhibir esa bandera que antes tachaban de “terrorista”. No sé cómo las estrellas no se ponen rojas… Eso de venir de Nefertiti ahora “les pone”, porque antes si decías que como canario eras bereber te tachaban de loco xenófobo obsesionado con el pasado.

Desde luego, sólo falta que exhumen los restos de Secundino Delgado para hacer un Panteón Nacional en la calle del General Franco en Arafo, donde está su residencia. Digo yo que antes tendrán que cambiarle el nombre, aunque si lo dejamos en manos de Zerolo vamos aviados…

Estos nacionalistas convocan un encuentro periodístico para fomentar esa unidad de Canarias que ellos han roto en siete pedazos durante estos años de autonomía. A raíz del encuentro, lo único que han hecho es polarizar más aún a las dos capitales. Que si Gran por aquí, que si Canaria por allá, que si la tuya es más pequeña… El director de El Día y el de La Provincia parece que se están midiendo otra cosa que nada tiene que ver con las islas…

Lo de la Televisión Canaria es un cachondeo. Creo que El Batu haría una programación más educativa que el actual director, de cuyo nombre no quiero acordarme -por lo largo de éste, más que nada-. Pues fue este chico el único interviniente que dio un mensaje educativo durante su propia entrevista en TVC, cuando alertó a los niños de que él no era un ejemplo a seguir. Sólo por eso deberían haberle dado un Premio Canarias, viendo la lamentable situación en la que se encuentra nuestra juventud.

Claro que no vamos a culpar a la Consejera de Educación de ello, no sea que nos prohíba escribir este tipo de artículos que tanto le molesta. Creo que es de las pocas cosas que aún no les ha prohibido a los profesores. No me siento capaz de, como hacen los profesores, levantarme todas las mañanas para ir a enfrentarme al reflejo de los problemas sociales de Canarias: los jóvenes. En estos tiempos difíciles, donde los padres, al estar muy poco tiempo en el hogar, piensan más en una guardería que en un instituto, no entiendo como la Sra. Consejera sigue empeñada sin bajarse del burro. Se ve lo que le importan los altos índices de fracaso escolar que registramos. Esta señora sólo se dedica a llevar a cabo una campaña de manipulación para así justificar su empeño en quitar a los profesores el derecho de huelga. Harán como con la sanidad: exprimirla hasta poder privatizarla.

La cultura canaria no pasa del Tenderete, que ya podrían llamarlo Bolerete, puesto que de isas y boleros no sale. El contenido de los anuncios del Hiperdino superan los contenidos canarios en la educación. Sigo esperando el próximo anuncio para tomar nota de otro canarismo, ya que en la calle y en boca de canarios abunda el “vosotros” -y no vivo en La Gomera, precisamente-.

No tengo nada que decir sobre geografía canaria. Sé el nombre de los barrancos y montañas de mi isla porque mi padre tiene buena memoria, y porque un grupo de profesores franceses de origen norteafricano sacan libros intentando descifrar el significado de esos nombres tan peculiares. Me refiero a esa lengua que es cooficial en Melilla y Cataluña. Sí, sí, esa que tiene cátedras en Cádiz, Bilbao y Barcelona. La que se habla en Agadir, donde están yendo nuestros empresarios y la Cámara de Comercio a montar sus kioscos. Pero bueno, la hablaban nuestros antepasados, qué más da… En unos cuantos años esos lugares se llamarán “esa montaña de allí arriba” o “ese barranco de allí abajo”, porque ya no quedan pastores que los pateen ni gente que trabaje el campo.

En Canarias, “la tierra para quien la especula” ha sustituido al eslogan de “la tierra para el que la trabaja”. El Seprona no para de cerrar cuadras porque les apesta a quienes van de turismo rural, y les molesta perder clientela a los dueños de las casas, ex-ganaderos la mayoría. Ahora encima suben los precios del grano por la fantástica idea del biocombustible, y dado el escaso cooperativismo que hay en el campo canario -me ahorro hablar de los políticos-, el ganadero tiene que abandonar su oficio al no serle rentable el precio al que le compran la leche. El agricultor, exprimido con la competencia de las importaciones de la Unión Europea y con el abuso del intermediario -muchas veces la propia administración-, también tiene que abandonar su oficio. El medianero, cada vez con menos tierras, busca otro oficio harto de lidiar con caciques que a sabiendas de la escasez abusan y racanean.

El canario sigue sin oírse. Callado como siempre, agacha la cabeza y dice: “ya vendrán tiempos mejores”. Ya intentó cambiar las cosas con el voto y la Ley Electoral se lo negó. En otras islas fueron los votos del Más Allá los culpables -y me refiero al submundo, no a Venezuela-. CC, desesperada ante la teta que se le quita, quiere ahora cambiar el Estatuto de Autonomía, aunque necesitará de los votos del grupo de López Aguilar, quien pone como condición el cambio de la dichosa Ley caciquil.

Una Canarias sumida en el paro por el bajón de la construcción. Nuestros políticos no supieron prever que iba a producirse este cambio, anunciado a bombo y platillo décadas atrás. ¿Dónde va a trabajar ahora toda esta “gente que vive en Canarias”? Tendremos que hacer como nuestros vecinos norteafricanos y comenzar a emigrar a esa Europa que parece que comienza en Francia. ¿Pasaremos a ser “gente que vive en Europa”?

Cómo canario no entiendo como las instituciones pueden celebrar algo llamado Día de Canarias, cuando seguimos avergonzándonos de nosotros mismos -sin contar a los políticos-. Nuestro síndrome de auto-infravaloración es aprovechado hasta por campañas publicitarias: ponen al canario picando el engodo y al godo “vendiendo la moto”.

No quería faltar el respeto a los "peninsulares", que no tienen vela en este entierro. Los canarios nos bastamos contra nosotros mismos, no se preocupen. Y si no, ¿Cómo ustedes iban a seguir ocupando los altos cargos de empresas públicas y privadas? ¿Cómo iban a obtener las plazas de funcionarios que tan inteligentemente convocan nuestras consejerías? ¿Quién les habría dejado medrar bien alto para luego enchufar a la familia y amigos? ¿Quién les iba a adular hasta la asquerosidad con tal de ganarse su simpatía? ¿Quién imitaría sus expresiones y su acento hasta caer pesado? ¿Quién no pararía de acosarle hasta saber del pueblito de donde es originario para organizar sus próximas vacaciones? Un canario. Y por cierto, no se olviden de aprender valenciano para poder competir contra nosotros ante un tribunal opositor, ya que nosotros no tenemos lengua ni contenidos, sino el “ño” -léase ños- y la “carne-fiesta”. A ninguna persona se le puede reprochar su instinto de supervivencia. No les culpo en absoluto. Celebro vuestra inteligencia. Sois un ejemplo a seguir.

El Día de Canarias es un día de luto porque nuestra identidad muere. Toda la canariedad que conocemos, incluso la que documentaron esos literatos de alta cuna que un día cogieron el pincel o la pluma y miraron hacia su pueblo, se ha nutrido del legado de nuestros magos, los desheredados de nuestra Historia. Desproteger, marginar, torpedear y proscribir nuestras formas de vida tradicionales es atentar contra la canariedad, y esto no tiene otro nombre que etnocidio. A día de hoy, sistemático o no, en Canarias se vive un etnocidio. La cultura canaria pende de un hilo que une a la generación de nuestros padres y/o abuelos con la nuestra, y ante la desprotección institucional y el éxodo rural, ésta queda en manos de unos pocos viejitos que celosamente la mantienen. Hasta los iconos socioculturales más representativos de la identidad canaria se encuentran en un estado de inmovilismo tal, que es muy probable que en pocos años pasen a verse únicamente en los escasos libros de etnografía canaria.

Por eso el día 30 de Mayo es el Día del Cinismo. El mismo cinismo que expresan los cuadros ubicados al fondo del Parlamento, que por cierto, lo dicen todo sobre los que allí se sientan -tanto de los que asisten, como de los que no-. El mismo cinismo que estos “paseapendones” aspirantes a andaluz -con el debido respeto a los andaluces- manifiestan cuando se autoproclaman nacionalistas. El cinismo de una televisión que se dice canaria y se ríe en nuestra cara a diario como si fuésemos actores de El Circo del Turista. El cinismo de un presidente que se autoproclama nacionalista y cambia la palabra “canarios” por “la gente que vive en Canarias” -como si hubiésemos venido de Marte-. El cinismo de esos anuncios del Gobierno de Canarias que echan la culpa a los canarios de a pié del deterioro que ellos mismos han ocasionado a nuestras Islas.

Que el socorrista Sandokán nos salve porque este pueblo se hunde.

Jonay Acosta - (aguarijo@hotmail.com)
Miembro de Ossinissa www.ossinissa.com/