20 mar. 2016

La Libia amazigh se resiste a desaparecer

Monumento en la ciudad costera de Zuara
  • La existencia aún hoy de bereberes en Libia resulta sorprendente debido a la profunda arabización del país.
  • En la dictadura de Gadafi se intentó erradicar la cultura y lengua autóctona.
  • En torno al 10% de los libios aún habla el idioma amazigh.
  • La población bereber ha tomado el control de sus regiones e introducido la educación en su propia lengua.
IZURAN. Los bereberes o amazighs son conocidos actualmente gracias a su constante y creciente lucha por preservar su identidad. Para ello han tenido que reivindicar sus derechos como pueblos diferenciados de los árabes. Si bien buena parte de las poblaciones del norte de África son de origen autóctono (es decir, amazigh) a pesar de su mestizaje, son una minoría las que han conservado alguna de las variantes lingüísticas de la lengua tamazight o bereber. 

Son estos berberófonos los que, generalmente, han mantenido más viva su conciencia e identidad amazigh a diferencia de los que han perdido la lengua, normalmente profundamente arabizados cultural y lingüísticamente. Algo similar pudo ocurrir en Canarias donde la desaparición de la lengua durante el siglo XVI fue un una consecuencia lógica tras la cristianización y posterior hispanización que trajo consigo la pérdida de gran parte de la cultura e identidad originaria y conciencia étnica. 

Es por estas luchas que el desarrollo de la reivindicación amazigh es más sólido en estados como Argelia y Marruecos donde la berberofonía alcanza sectores importantes de la población. En el caso de Marruecos cerca de un 40% y en el de Argelia en torno al 25% de la población, no ocurriendo lo mismo en Canarias, Sahara Occidental, Túnez, Egipto, Mauritania, Níger o Mali. La historia de la progresiva islamización y arabización del norte de África procedente de Arabia y el Oriente Medio explica que el número de berberófonos actuales aumente a medida que nos desplazamos de este a oeste. 

Guerrero libio-bereberes en tiempos de Ramsés III (Imagen: 'Le costume antique').
"Los guerreros libios que fueron contratados como mercenarios por el Antiguo Egipto en el primer milenio a.C." 

El caso de la actual Libia la persistencia de la cultura y conciencia amazigh reviste de un gran mérito. En ese país que en la antigüedad estaba poblado por tribus nómadas amazigh en constante relación con Egipto y Roma fue tempranamente islamizado y arabizado (s. VII). De hecho, etnólogos del siglo pasado consideraban que los bereberes libios estaban fortísimamente arabizados tanto cultural como racialmente. Un estudio italiano de 1932 concluía que no quedaban bereberes puros en Libia. El censo colonial de 1936 no diferenciaba entre árabes y bereberes: ambos eran incluidos en la denominación "libios". A esto habría que añadir que Libia ha vivido una larga dictadura profundamente arabista que negaba su existencia y prohibía expresamente la existencia de los amazigh a los que el propio Gadafi consideraba “hijos de Satanás” y un “engendro del colonialismo para dividir Libia”. A pesar de todo ello sorprende que a día de hoy podamos encontrar un pequeño sector de la población (en torno a un 10%) que no sólo mantienen la lengua tamazight sino que han demostrado tras la caída de la dictadura gadafista su existencia, conciencia identitaria y voluntad de resistir a la asimilación árabe. 

 La Libia amazigh

Antiguos grabados en tifinagh (alfabeto amazigh) en el macizo de Akakus (Suroeste de Libia)
Algunas hipótesis plantean que uno de los focos de procedencia de los indígenas canarios podría ubicarse en el arco libio-tunecino situado al noroeste de Libia y centro-este de Túnez. En todo caso, se trata de un territorio que fue habitado desde la más remota antigüedad por pueblos nativos bereberes. Se les menciona por primera vez en las fuentes egipcias como guerreros libios que fueron contratados como mercenarios por el Antiguo Egipto en el primer milenio a.C. Estos pueblos también mantuvieron importantes relaciones con fenicios y griegos que se asentaron en sus costas. Posteriormente las zonas costeras fueron incorporadas al Imperio Romano, sin embargo, el inhóspito interior de estos territorios fueron habitados siempre por tribus nómadas amazigh hasta la llegada de los invasores árabes en el siglo VII. Tras la islamización y arabización tomó el relevo el Imperio Otomano hasta 1912 en que Libia es ocupada por Italia hasta 1943.

 Actualmente la población libia se compone en general de árabes, amazighs, amazighs arabizados y descendientes de turcos, así como algunas pocas tribus de etnia negra (tubus y haussa) que habitan al sur del país. La casi totalidad de la población es de religión musulmana, salvo un 3% que profesa la religión católica. No obstante, parte de los amazighs libios son en su mayoría de la variante ibadita, a diferencia de la mayoría sunnita árabe. 


"Los libios fueron islamizados y arabizados desde el siglo VII pero aún se calcula que el 10% de la población sigue siendo amazigh."

 La mayor parte de los bereberes habitan en oeste del país, destacando el macizo montañoso de Djebel Nefusa (Adrar n Infusen) y la ciudad costera de Zuara (At Willul). Al suroeste también se encuentra la ciudad de Ghadames y más al sur Ghat de población eminentemente tuareg (kel Ajjer). En la zona central del país se encuentran tres oasis aislados donde la población usa -o usaba- la lengua amazigh (El Foqaha, Sokna y Augila) ya que según las últimas indagaciones en estos lugares la lengua amazigh está en vías de desaparición definitiva. En total son en torno al 10% de la población del país.



La economía tradicional de las montañas de Nefusa se basaba en una agricultura de subsistencia favorecida por la influencia mediterránea combinada con una ganadería trashumante en la zona desértica al sur del macizo. La ciudad costera de Zuara se caracteriza por su economía estrechamente ligada a la pesca. No obstante, estas regiones del país han vivido importantes cambios económicos marcados por la profunda industrialización y urbanización del país a partir de los años setenta que dio lugar a un importante éxodo de la población amazigh a las grandes ciudades del país, sobre todo a Tripoli. 

Lo amazigh bajo el régimen de Gadafi 

Manifestación bereber en Libia. Foto. Karlos Zurutuza

Para el dictador Libia pertenecía a la gran nación árabe e islámica en consonancia a su ideología profundamente panarabista. La propia Declaración Constitucional de 1969 Libia señalaba sus principios en materia de identidad: “La religión del estado es el Islam y el árabe su lengua oficial.” “Se trata de formar futuros ciudadanos creyentes en su religión islámica y orgullosos de su arabidad.” “Los ciudadanos de Libia tienen el mismo origen hablan la misma lengua y profesan la misma religión.” El propio Gadafi dejó claro en todo momento su postura ante la cuestión bereber que consideró una cultura a exterminar “La pretensión de querer utilizar y mantener el bereber es una pretensión reaccionaria, inspirada por el colonialismo.” Para ser más explícitos en 1985 Gadafi comentó lo siguiente "Si tu madre te transmite este idioma (el amazigh), te está alimentando con la leche del colonialismo, y te transmite su veneno". 


"Gadafi consideraba que los bereberes eran 'hijos de Satanás' y un 'engendro del colonialismo para dividir Libia'"

 La política represiva de Gadafi hacía casi imposible la oposición o disidencia política y cultural. Entre los disidentes los amazighs ocupaban un lugar destacado si se atrevían a poner en duda el carácter árabe de Libia. La oposición de muchos amazighs a la asimilación y la pérdida de su identidad tuvo consecuencias: detenciones arbitrarias, desapariciones, asesinatos, especialmente de intelectuales y artistas bereberes (particularmente especialistas del ibadismo o activistas que tuvieran contactos con militantes amazighs extranjeros).  En el ámbito institucional se destacó: 

 -Prohibición expresa de la lengua tamazight en el sistema educativo (ni siquiera se nombraban en los libros de historia del país), medios de comunicación y actividades públicas oficiales, así como en instituciones o edificios públicos.
-Prohibición a los padres dar nombres amazighs a sus hijos. 
-Prohibición de escribir o investigar sobre el ibadismo (rama del islam practicada por los amazighs de Nefusa) 
-Arabización de la toponimia amazigh del país (por ejemplo Nefusa se llamaría en los planos oficiales ‘Djabal Gharbî’.) 

 Así no es de extrañar que los bereberes libios participaran activamente en la revuelta contra Gadafi, exceptuando a los tuaregs que eran mayoritariamente fieles al gadafismo por causas históricas. En la actualidad las regiones de Nefusa y Zuara cuentan con una autonomía de facto en un país que hoy está cerca de una guerra civil entre dos –ahora tres, uno de ellos islamista radical- grandes bandos no alineándose los amazighs con ninguno de ellos. ¿Cómo encajan los amazigh en todo esto? Fathi Ben Khalifa habla de "una disputa entre islamistas y "nacionalistas árabes" en la que su pueblo "ni puede ni debe tomar parte". 



Los bereberes libios han detenido la arabización introduciendo en los territorios que controlan la educación en lengua tamazight con libros de texto escolares editados por ellos mismos. Foto: Karlos Zurutuza


Por el momento, los amazigh de Libia se agrupan en el llamado Congreso Supremo Amazigh. Se trata de una entidad que engloba a diez localidades y donde se deciden las líneas a seguir. Por ejemplo, la actuación en sus regiones ha paralizado la política de arabización introduciendo la educación en su propia lengua. Por otro lado, se intenta buscar apoyos en el exterior en busca de protección frente a la mayoría árabe en caso de conflicto.  
El crecimiento del salafismo (islamismo radical) como en el resto del mundo musulmán es otro de las grandes amenazas y es que la antigua ciudad natal de Gadafi (Sirte) es el cuartel general del Estado Islámico en Libia. El jeque Ramadán Azuza que pasó por las cárceles de Gadafi alerta de que "El salafismo está impregnando la sociedad a través de países como Arabia Saudí. Y lo encuentras no sólo en los sermones de los viernes, sino incluso en los libros escolares" Su condición de "no árabes" y "no sunitas", dice, les convierte en objetivo principal del islamismo radical. El futuro parece incierto no sólo para los amazighs sino para todos los libios.

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