TIFINAGH


Los pueblos amazighes cuentan con una escritura propia denominada en su propia lengua tifinagh. Sus orígenes se encuentran en la escritura conocida como Líbico o Líbico-Bereber que se extendía en la antigüedad por gran parte del Norte de África incluyendo las islas Canarias. La escritura amazigh se documenta desde III a.C. y se le atribuye habitualmente un origen púnico. Sin embargo, la datación de algunas inscripciones varios siglos antes muestra la posible existencia de una tradición alfabética propiamente líbica anterior a la influencia fenicia. Con todo, la escritura líbica como el tifinagh actual -exceptuando el neo-tifinagh) dista de ser un alfabeto homogéneo al no estar normalizado, presentando matices regionales. Otra característica fundamental es la función mayoritariamente simbólica y ritual, más que literaria, que cumplió la escritura amazigh.
Inscripción líbica y púnica en el Mausoleo de Dugga 138 a.C.
Posteriormente, el alfabeto cayó en desuso incluso en las regiones berberófonas sin que sepamos con exactitud los motivos, salvo que no existen evidencias de su empleo en los tiempos posteriores a la desaparición del Imperio Romano. La excepción la constituyeron las poblaciones tuaregs que continuaron usando la escritura tifinagh hasta nuestros días para transcribir su variante amazigh; la tamasheq. A finales del siglo XX varias instituciones culturales amazighes recuperaron e intentaron normalizar el tifinagh para transcribir sus variedades lingüísticas amazighes y adaptarlo a la modernidad y creando los alfabetos denominados ‘neo-tifinagh’. Las formas antiguas del tifinagh son consonánticas (incluidas las tuareg), y tenían diversas orientaciones, mientras que las formas modernas incluyen signos para las vocales y se escribe de izquierda a derecha.

La escritura líbica en Canarias

Grabados alfabeticos en Balos (Gran Canaria). Julio Cuenca.

La escritura líbica fue conocida y empleada por los antiguos canarios a pesar de que en las fuentes etnohistóricas europeas tras la Conquista de Canarias lo niegan u obvian. Sin embargo, la arqueología ha demostrado que el uso de la escritura bereber se extendía por todas las islas del Archipiélago. El paso inadvertido es un hecho comprensible si entendemos que la escritura amazigh era desconocida por la cultura occidental hasta hace aproximadamente un siglo, así como la sencillez de unos caracteres alfabéticos geométricos. 

Esta epigrafía fue descubierta en Canarias por el sacerdote herreño Aquilino Padrón en 1879, por la misma época en que los investigadores franceses empezaban a descubrirla también en el norte del Continente africano. El ilustre Sabin de Betherlot envió copias de las inscripciones al general francés Faidherbe, quien había estudiado inscripciones similares en el Norte de África y reconoció la escritura canaria como perteneciente a la Líbico-Bereber. Sin embargo durante las las primeras décadas hasta bien avanzado el siglo XX la actitud de los investigadores fue distante e incluso reacia a la posibilidad de que la población indígena conociera la escritura. Con el tiempo la creciente multiplicación de hallazgos confirmó a lo largo del siglo XX la autoría nativa de la escritura. A partir de la década de los noventa del siglo XX los hallazgos se incrementaron hasta el punto de que se conocen estaciones de grabados líbicos en todas las Islas. Pero por ahora, cabe señalar que no han podido ser descifrada ninguna inscripción, aunque si bien es verdad no han faltado hipótesis que por ahora tendrán que esperar a nuevos avances en los estudios de la epigrafía y lengua amazigh tanto insular como continental. 

El patrimonio epigráfico amazigh de los antiguos isleños sigue siendo un gran desconocido para la mayor parte de la sociedad canaria en contraposición a ciertas figuras simbólicas procedentes de estaciones rupestres. Este desconocimiento general no se debe probablemente a una única razón.
Mayor panel de escritura líbica-bereber hallado en Canarias (Toscas del Guirre, La Gomera)
Entre ellas podemos señalar el acusado desconocimiento en relación a  la civilización amazigh, lo tardío de los descubrimientos y la contradicción entre la concepción dominante de ‘prehistoria canaria’ con la existencia de la escritura. El líbico no constituye un rasgo cultural anecdótico de los antiguos canarios. Además el papel epigráfico amazigh de Canarias no es para nada marginal frente al Continente. “La gran abundancia de textos en un área geográfica tan reducida como lo es El Hierro o Lanzarote resulta ser casi insólito; habría que buscar en el norte de África y Sahara para hallar zonas que puedan ostentar una densidad similar de inscripciones líbico-beréberes. Todo ello sin contar con lo que es obvio sospechar: que el número de grabados alfabéticos hallados son solo una parte de los que fueron realizados en su día.” (Springer Bunk, Renata)



La escritura constituye, junto a la cosmogonía y la lengua, uno de los elementos culturales más definitorios de una(s) cultura(s) o civilización. No todas las civilizaciones humanas han desarrollado sus propios sistemas de escritura hecho que revela una mayor excepcionalidad a la amazighidad tan desdeñada al estar a la sombra de la civilización occidental y árabo-musulmana.


Para Saber más:

-BELMONTE, J.A., SPRINGER BUNK, R. y PERERA BETANCORT, M.A.: "Análisis estadístico y estudio comparativo de las escrituras líbico.bereberes de las Islas Canarias, el Noroeste de África y el Sahara." Revista de la Academia Canaria de las Ciencias. Vol. X, ním. 2-3, 1998, pp. 9-33.


 PRASSE, K.-G., 1972. Manuel de grammaire touarègue (tahaggart), I., Copenhague, Editions de l’Université ; « Écriture »

-SPRINGER BUNK, Renata. 2001. Orígen y uso de la escritura líbico-bereber en Canarias. CCCP